MBA: Cómo reinventar un modelo de negocio en tiempos de pandemia

Ante la paralización y las trabas de esta “nueva normalidad” que fuerza el coronavirus, las empresas deben mantener la mente abierta y adaptarse a cada cambio. Un momento para entender que la dirección de una empresa debe partir curtida de un blindaje fuerte como el que un Master en Administración de Empresas ofrece.

Reformular desde los cimientos


Ante la gravedad que acaece sobre nuestra percepción y movimientos en el día a día a causa de la pandemia de la Covid-19, muchas empresas, a riesgo de desaparecer, han tenido que reinventarse. Incluso distintos sectores de la restauración, uno de los más afectados, ha improvisado una transformación hacia el delivery que, en algunos casos, ha conseguido incluso ampliar, diversificar la oferta y fidelizar su cartera de clientes. Y aunque dichos cambios puedan ser atribuibles al ingrediente de la suerte y el postre del acierto, la realidad es que existen vías para explorar y explotar todo cuanto un negocio tiene aún por ofrecer a mercados que aún no han sido atendidos.

Tanto es así, que la especialización profesional no excluye tales ambiciones de ninguna mente abierta y emprendedora que quiera aportar un aire de frescura al negocio convencional. Estudiar un Master en Administración de Empresas (MBA) para obtener las competencias o lanzar proyectos empresariales permite, a su vez, analizar el negocio, las debilidades y las fortalezas, así como gestionar recursos, detectar oportunidades y, en definitiva, exprimir al máximo el potencial de una empresa. Desde hace muchos años, es posible acceder a este tipo de conocimiento gracias a instituciones sólidas como la Cámara de Comercio de Valencia comprometida con el desarrollo del talento de directivos y empresarios y emprendedores.

¿Qué es un MBA o Máster en Administración y Dirección de Empresas?

La oportunidad de reformular nuestras nociones básicas sobre una empresa centrando la mirada en casos empresariales reales no es una actividad nada desdeñable. Al ritmo de los tiempos, las sociedades y también los flujos económicos, como la actual pandemia que afecta a la producción mundial, las empresas también cambian y deben ser capaces de adaptarse y gestionar esos cambios de forma eficaz. Por lo tanto, es labor de quienes sientan atracción por el mundo empresarial atender a estas constantes metamorfosis siendo flexibles al cambiante pulso que rige su supervivencia. Más todavía, disponiendo de los antecedentes empíricos de los que parte la Cámara de Comercio de Valencia a fin de trabajar desde la realidad con aplicación práctica y bastante lejos de la concepción teórica.

A grandes rasgos, un MBA es un máster cuyo objetivo es el de aportar todo un arsenal de aptitudes y recursos demostrablemente aplicables para, efectivamente, poder administrar una empresa bajo el rendimiento preciso. Todo con el consecuente propósito de dotar al alumno de las competencias necesarias para  motivar a los empleados y dirigir a las empresas a situaciones más favorables en su curso en el mercado. Además, contando con un exquisito claustro de profesores cuya valoración destaca entre las Escuelas de Negocios tanto de Madrid como Barcelona y cuya experiencia, pericia y profesionalidad forjan un máster de un gran blindaje formativo y con elevados niveles de calidad.

¿Es necesario adaptarse al cambio?

Aunque algunas empresas crean que deben su estabilidad y su posterior legado a un golpe de suerte o, simplemente, a un transcurso productivo plano, la evolución del mundo atañe también un cambio en los clientes. Es el caso de la digitalización de las empresas, un hecho cada vez más notorio en todo país, dado que los clientes más jóvenes ya no recurren siempre al boca a boca, sino que emplean Internet para dar con cuanto precisan y desde cualquier lugar. Labor de una buena dirección de empresa es determinar, en este caso, si procede o no trasladar su presencia al espacio virtual. Partiendo, evidentemente, de un análisis de su sector en el mercado y una investigación sobre las posibilidadesreales en términos de tiempo, recursos humanos, tecnológicos y presupuesto que dicho traslado implica.

Cursar un Máster en Dirección de Empresas, por lo tanto, nos da acceso a los mencionados casos reales como base fundamental para entender mejor las necesidades reales de una empresa. En la hipotética digitalización antes comentada, muchas pequeñas empresas han podido salvarse e incluso aumentar sus ganancias gracias a apostar por tomar terreno en el mundo online. Eso sin mencionar la ingente cantidad de empresas emergentes que deben su éxito a Internet y que, de lo contrario, posiblemente hoy no tendrían gran parte de sus productos en nuestros hogares. Justamente, ese ojo críticoycertero es el que ofrece un Máster en Administración de Empresas a través del aprendizaje especializado de las diferentes áreas funcionales de la empresa, su interrelación entre ellas y el impacto de las decisiones estratégicas en el conjunto de la empresa.  

La bidireccionalidad entre el exterior y el interior

Como bien apunta la Cámara de Comercio de Valencia, las habilidades profesionales más demandadas son capitales para amoldarse a los retos que plantea el frenesí de un mundo en constante cambio y ahora más que nunca, lleno de incertidumbre. Desde las capacidades creativas y ciertas nociones sobre el mundo digital, hasta aptitudes más convencionales, pero también sujetas a muchos cambios, como lo es el trabajo en equipo, resolución de conflictos o la gestión de personas. El entorno actual se rige bajo un entramado de teclas sensibles que debemos ser capaces de detectar y presionar para dar con el resultado más óptimo.

Por ello, los programas empresariales de la talla de un Master en Administración y Dirección de Empresas o MBA son esenciales y hoy en día se constituye en uno de los más demandados. Las empresas no buscan únicamente un engranaje perfecto en su actividad, sino que también precisan que la máquina esté bien enfocada y produciendo cuanto es necesario y del modo más idóneo. Ya no basta con partir desde la empresa hacia el exterior, sino que es necesario contemplar el exterior como inspiración, mirar adentro para señalar debilidades y fortalezas y explotar la capacidad con creatividad e innovación. Porque la permanencia de la empresa está en manos de las mentes más despiertas y visionarias.

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