Lima, 4 jul (PL) La violenta detención del sacerdote ambientalista opositor Marco Arana y nuevas protestas que desafían el estado de excepción agudizaron hoy la tensión existente en la región norandina peruana de Cajamarca.
Arana, líder del grupo Tierra y Libertad, fue apresado en plena plaza principal de Cajamarca -a 870 kilómetros al noreste de aquí- cuando, tras hacer declaraciones a a periodistas, estaba sentado tranquilamente en una banca.
El dirigente protestó, ante lo cual fue golpeado- como documentaron canales de televisión- por al menos media docena de policías y, según Arana, la zurra continuó en la estación a la que fue conducido.
El incidente llamó la atención a diversos comentaristas, teniendo en cuenta que el sacerdote es considerado el dirigente más moderado del movimiento contra el proyecto minero aurífero Conga, cuyo rechazo motiva una huelga general en Cajamarca que hoy cumplió 35 días.
En ese contexto, ayer hubo violentos incidentes en la provincia cajamarquina de Celendín, en los que murieron tres civiles y hubo 21 heridos, entre ellos dos policías y un militar baleados, según versión oficial.
El gobierno acusa a manifestantes contrarios a Conga de haber disparado a los efectivos en el intento de tomar el municipio de Celendín, y culpa a los dirigentes de la huelga de lo sucedido.
Tanto Arana como el presidente regional (gobernador) de Cajamarca, Gregorio Santos, responsabilizaron a la represión gubernamental y acusaron al Ejecutivo de haber provocado los incidentes para imponer por la fuerza el proyecto Conga.
Ante los incidentes, el gobierno puso bajo estado de emergencia a las provincias de Celendín, Hualgayoc y Cajamarca (capital regional), lo que implica la prohibición de marchas y reuniones y autoriza allanamientos y detenciones sin orden judicial.
Pese a esas restricciones, grupos de manifestantes salieron a las calles y fueron dispersados con violencia por la policía, que golpeó inclusive a mujeres y niños y hasta a periodistas, según la televisora ATV+, cuyo personal sufrió maltratos.
Arana denunció esa acción policial y luego fue apresado y, según testigos, sacerdotes franciscanos salieron de la Catedral católica para defender al detenido, pero fueron alejados también a golpes.
Horas antes del arresto, el ministro de Justicia, Juan Jiménez, llamó a la calma y a evitar excesos en Cajamarca, y aseguró que el gobierno quiere el diálogo, que debe darse con los dirigentes de las protestas, opinan Tierra y Libertad y el Partido Comunista Peruano, al pedir el cese de la represión.
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