Los integrantes del Grupo Escolta Presidencial son indudablemente hombres que portan en sus venas la herencia de la nobleza.
Ha pasado casi medio siglo, tiempo del cual los Granaderos de Tarqui, Grupo Especial del Ejército que conforma la Escolta Presidencial de la Presidencia de la República del Ecuador, continúan inclaudicables en sus labores, con el lema “La lealtad hasta el sacrificio”, constituyéndose la norma y la conducta prioritaria de esta unidad que posee una de las misiones más delicadas y relevantes de todos los Ejércitos del mundo.
Los integrantes del Grupo Escolta Presidencial son indudablemente hombres que portan en sus venas la herencia de la nobleza, pero al mismo tiempo la fiereza para poder justificar con su sangre, el sentimiento de fidelidad al gobierno legalmente constituido, más aún a su Patria.
Estos hombres con su gallardía, elegancia y prestancia son las características que adorna a este equipo de uniformados encargados de velar por la seguridad e integridad del Presidente de la República, familiares íntimos, y otras personalidades de Gobierno, además del Palacio de Carondelet.
Misiones de la Escolta Presidencial. Las principales misiones que se realizan principalmente son las de realizar honores al Presidente de la República, inclusive diariamente se los observa en la puerta principal del Palacio de Gobierno y de la Vicepresidencia de la República, durante los actos públicos a los que asiste el Jefe de Estado, y en ocasiones son participantes directos de los hechos más importantes de la vida nacional.
Vestimenta de la escolta presidencial. La actual vestimenta del Grupo Escolta Presidencial es un traje que consta de un morrión, de paño color azul bandera, con penacho tricolor, el Escudo del Ecuador hacia el frente, una trenza tricolor sujetada por dos borletes de cada lado y la carrilera de metal dorado.
La casaca o frac, de paño color azul bandera, con cuello y bocamangas rígidas forradas de paño color rojo, en los extremos anteriores del cuello lleva el Escudo del Ejército y las insignias del arma de Caballería Blindada.
Las charreteras o caponas poseen filos de metal dorado, con un fondo de paño rojo, con flequillos dorados para oficiales. El cinturón es de cuero color negro, con tahalí y chapa dorada al fuego con monogramas que resalta el nombre de la Escolta Presidencial.
Para oficiales se utiliza cinturón de gala tricolor, el pantalón es de bota, de dril color blanco, con doble franja de color azul, corbatín de plástico de color blanco, camisas de tela blanca llana sin cuello, botas de tubo, rígidas de ruso negro, espuelas metálicas y niqueladas, con rodaja y Guantes de gamuza color blanco.
Los oficiales para honores utilizan sable, de acero toledano con empuñadura de cabeza de león; guardamanos con dragona cruzada en dos puntas, guarniciones doradas al fuego y labrada en alto relieve. La vaina niquelada con una abrazadera fija, con ojal para asegurar la cadenilla y una argolla para engancharse al tiro.
Historia del grupo de Escolta Presidencial. El ex jefe de la Escolta Presidencial, TCRN DE E.M William Narváez, ( TCRN. DE E.M Jhon Oñate -actual-) reseñó la historia de los Granaderos de Tarqui, quienes se formaron en Francia, donde se escogían soldados de elevada estatura, gran corpulencia e impecable marcialidad, quienes solían estar equipados con hacha, sable y granadas, de donde proviene su nombre, estos cumplían misiones de seguridad de Reyes y Nobles de esa época.
“En América Latina en el año de 1812, el Libertador Simón Bolívar y San Martín conformaron el Ejército patriota con un gran número de soldados a caballo, organizando grandes Escuadrones de Caballería, destacándose entre otros los Granaderos”, manifestó Narváez.
Estos singulares soldados acompañaban al Mariscal Antonio José de Sucre, en la lucha por la libertad. En esta Batalla se destacó el trabajo realizado por el Escuadrón de Granaderos a los que les llamó posteriormente Granaderos de Tarqui: soldados a caballo que vestían un traje muy llamativo, son los colores azul, rojo y blanco.
Este grupo de hombres fue el inicio de una ideología de valientes a quienes se les inculcó el coraje, la marcialidad, la honradez, el espíritu de cuerpo y la lealtad, con el único fin de triunfar, como lo demostraron en Tarqui.
Posteriormente, los Granaderos de Tarqui, quedaron vigentes como ejemplo de valentía y obediencia profesional. Formaron entonces la guardia y el Ejército patriota de la Presidencia de Simón Bolívar durante un período de ocho años en que el Libertador se mantuvo en ese cargo.
En 1830, en el período de Juan José Flores, se reemplazaron a los Granaderos con un cuerpo uniformado que se adapta a las políticas de cada gobernante.
El 25 de enero de 1919, se organiza por primera vez el Grupo de Caballería número 1 como Escolta Presidencial, permaneciendo vigente hasta 1940. Ese año, el Presidente Carlos Arroyo del Ríodispone que su seguridad sea rotativa de todas las unidades de la Plaza de Quito, relató el coronel de la Escolta Presidencial.
Es así que el 31 de octubre de 1952, mediante decreto ejecutivo, dijo Narváez, José María Velasco Ibarra realiza una reforma al orgánico del Ejército, en tiempo de paz, añadiendo a la Subsección de Edecanes y Escolta Presidencial.
Luego, en 1987, en plenas funciones de presidente de la República, León Febres Cordero publicó la resolución Ministerial del nuevo orgánico del Escuadrón Escolta Presidencial dándole una categoría del grupo denominándose desde ese momento Grupo Escolta Presidencial.
Finalmente, el 27 de enero de 1995, en el régimen de Sixto Durán Ballén, se específica las funciones del Grupo Escolta Presidencial, y el Escuadrón de Seguridad Presidencial, comandada por un solo jefe; que el es Jefe de la Casa Militar.
Es de esta forma, agregó Narváez, que ha pasado medio siglo de su historia, y el Grupo Escolta Presidencial ha sido protagonista de muchas páginas gloriosas en el transcurrir del tiempo continuando con su misión con el lema: “La lealtad hasta el sacrificio”, concluyó. MI/Prensa Presidencial.