Iglesia católica hondureña advierte que regreso de Zelaya desatará un baño de sangre
Honduras tiene derecho a definir su propio destino asi lo destaco Maradiaga
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El cardenal transmitió este mensaje luego de que este viernes el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, se reuniera con la Conferencia Episcopal.
La Iglesia Católica hondureña aseguró este sábado, a través de un comunicado leído por el cardenal Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, que el presidente constitucional , Manuel Zelaya, no debe regresar al país centroamericano porque eso "podría desatar un baño de sangre".
"Sé que usted ama la vida, sé que usted respeta la vida, hasta el día de hoy no ha muerto un solo hondureño, por favor medite porque después sería demasiado tarde", advirtió el prelado al leer el contenido de un comunicado de la Conferencia Episcopal, a raíz de la violencia desencadenada por el golpe de Estado del pasado domingo.
Contrario a lo manifestado por el sacerdote, los movimientos sociales denunciaron a teleSUR el pasado lunes que un estudiante falleció por las acciones militares que sostiene el gobierno golpista desde que secuestró y expulsó del país a Zelaya, sobre todo, en los alrededores de la Casa Presidencial.
La denuncia fue realizada ante las cámaras de teleSUR por un dirigente estudiantil hondureño, quien además alertó sobre el silencio mediático que se ha mantenido desde la acción militar rechazada por miles de ciudadanos y la comunidad internacional.
"Los medios dicen que no está pasando nada, pero hay varios muertos, el pueblo hondureño no puede guardar respeto a un gobierno golpista, reportó el líder estudiantil el pasado lunes.
Durante la cadena nacional de radio y televisión transmitida este sábado, el máximo jerarca de la Iglesia Católica en Honduras trató de excusar la violenta acción desencadenada y dirigida por Roberto Micheletti, al solicitarle a la Organización de Estados Americanos (OEA) que "preste atención a los hechos ilegales que venían ocurriendo en el país antes del 28 de junio", cuando fue secuestrado el presidente legítimo y constitucional.
Según los once obispos que integran la Conferencia Episcopal, "las instituciones del Estado democrático hondureño están en vigencia" y "sus ejecutorias en materia jurídico-legal han sido apegadas a derecho".
La visión se opone a lo manifestado por los países de América Latina y el mundo, así como los organismos internacionales y regionales.
En este sentido, Rodríguez Maradiaga dirigió a la comunidad internacional "el derecho que tenemos de definir nuestro propio destino sin presiones unilaterales de cualquier tipo, buscando soluciones que promuevan el bien de todos".
Mientras, los militares del gobierno de facto intensifican las medidas represivas contra las manifestaciones y bloquean el paso a las movilizaciones que intentan llegar a Tegucigalpa desde el interior del país.