Una publicidad de motos, televisada en Ecuador, dice despectivamente. “Honda es Honda, las demás son chinas”. Eso motivó la protesta de la Asociación de Ensambladores de Motos del Ecuador, y propició además que un equipo de Agencia Andes recorra una de las 12 ensambladoras de motos de origen chino asociadas en esta organización, para evidenciar el trabajo de técnicos ecuatorianos en la consecución de un producto que gana cada vez mayor aceptación en el mercado desde los cuatro años que se practica su ensamblaje local.

José Bustamante, vocero de la Asociación de Empresas Ensambladoras de Motocicletas y Afines del Ecuador (Aemae), mostró su rechazo a una publicidad emitida por los importadores de la marca japonesa Honda, mientras Juan Pablo Vélez, gerente de la ensambladora de la marca Thunder, Metaltronic, acompaña por el recorrido de cinco pasos para ensamblar una moto que lleva en la actualidad partes diseñadas y hechas en el país.
Aemae representa más del 90% del mercado de motocicletas de origen chino en el país,
Los últimos 3 años sus volúmenes de venta superan las 100.000 unidades. Solo el año pasado se vendieron más de 110.000 motocicletas, una cifra que va a la par de los nuevos autos que entraron a las calles del país en el 2011.

“Como asociación nos sentimos agredidos, que una marca tan prestigiosa como Honda este violentando el orden jurídico del Ecuador. Existen normas que han sido violentadas con esta conducta desleal y vamos a defendernos; vamos a defender los intereses de la industria ecuatoriana, de las plazas que genera esta industria y de nuestra reputación”, advierte Bustamante.
En el norte quiteño está Metaltronic. La industria metalmecánica ensambla el balde de la pickup Luv D-Max, de la Chevlrolet y construye su chasis, lo que significa el mayor logro de la ingeniería metalmecánica del Ecuador en lo que tiene que ver con los automóviles.
En un costado se encuentra un galpón destinado al ensamblaje de motos de marca Thunder, cuatro modelos que demora en sus cinco pasos algo más de una hora y media, que sin embargo está al momento sacando una moto cada doce minutos, desde que sale de su caja hasta que se prueban los gases según la norma ambiental vigente en Quito.
Las motos chinas están 12 años en el mercado ecuatoriano, el producto funciona y tiene acogida, “esta alianza estratégica con China ha beneficiado al mercado ecuatoriano, porque ha ofrecido un medio de transporte que ha podido tener acceso a este a un valor accesible”, dice Juan Pablo Vélez.
Su calidad, cuestionada desde una publicidad que omite el hecho de que las motos Honda que compiten en el segmento de las motos chinas se fabrican precisamente en ese país asiático, está marcada por certificaciones ISO- 9001, al proceso de fabricación.

Se expenden entre los 1.000 y los 3.500 dólares, sus motores de cuatro tiempos oscilan entre los 100 cc y los 250 cc, se utilizan ampliamente en las ciudades para trabajos de repartición y mensajería, su segmento es denominado “motos utilitarias de trabajo” y en su consecución actualmente trabajan unos 2.000 obreros capacitados ecuatorianos de manera directa y entre ocho y 10.000 trabajadores indirectos, entre lo que se encuentran vendedores de partes y talleres autorizados.
“Es evidente el ataque al producto de origen chino, están discriminándonos, agrediéndonos, dicen que el producto es malo, lo discriminan, quien usa un producto chino tienen un status inferior”, reclama Bustamante, que asegura que como cliente de publicidad jamás usaría esa estrategia de posicionamiento, porque es de débiles disminuir al adversario, concluye.
